Sofía, al igual que muchas grandes ciudades, presenta una segregación espacial basada en los ingresos. Sin embargo, su estructura urbana desafía el típico declive de las condiciones de vida desde el centro hacia la periferia. En Sofía, las condiciones mejoran hacia el sur de la ciudad a medida que aumenta la distancia respecto al centro, mientras que el norte experimenta un deterioro marcado y continuo. La principal barrera detrás de esta distribución desigual es la línea ferroviaria de la ciudad.
El análisis de datos (densidad de población, satisfacción salarial, precios inmobiliarios y número de instituciones culturales) revela que el ferrocarril constituye un importante divisor socioeconómico. Difícil de atravesar a pie y con una infraestructura de conexión deficiente, la línea ferroviaria funciona como una barrera tanto física como social.
Como respuesta, el proyecto Bridges tiene como objetivo revitalizar las áreas alrededor de las vías ferroviarias. El proyecto propone transformar el corredor ferroviario en un eje urbano dinámico, integrando espacios públicos, zonas verdes y edificios industriales reutilizados.