Rooftop Ruralities
El progreso tecnológico y cultural siempre ha estado acompañado de momentos de crisis. La concentración de personas dentro de los entornos urbanos es esencial para el desarrollo social y económico, pero inevitablemente genera una demanda creciente de recursos. Hoy en día, el suelo y la vivienda se han convertido en algunos de los recursos más limitados y disputados de las ciudades contemporáneas, mientras que su demanda continúa aumentando.
A lo largo de la historia, los centros culturales y tecnológicos han atraído continuamente a las personas, quienes a su vez contribuyen a un mayor desarrollo. Este proceso genera un mayor crecimiento poblacional, más infraestructuras, una mayor demanda y progresivamente menos espacio disponible. La crisis de la vivienda sigue siendo una de las consecuencias más lógicas del ciclo interminable de urbanización.
A pesar del avance continuo, la respuesta a este problema permanece sin cambios: aumentar la densidad, reducir los espacios habitables, disminuir el acceso a zonas verdes y comprometer las cualidades esenciales de la vida cotidiana. Muchas soluciones arquitectónicas centradas principalmente en la logística resultan poco sostenibles, asemejándose más a distopías racionalistas que a hábitats humanos naturales.
Planteamiento del problema
Uno de los factores más importantes que contribuyen a la felicidad humana es el entorno social. El sentido de pertenencia y la importancia personal dentro de la sociedad suelen ser mucho más relevantes que las condiciones materiales o arquitectónicas. En muchos sentidos, las personas que nos rodean constituyen la parte más esencial de nuestro contexto.
La soledad y la ausencia de conexiones sociales significativas en las grandes ciudades influyen fuertemente en la percepción de la vida urbana. Este es el principal problema que “ruralidades en azoteas” busca abordar.
A medida que los entornos urbanos se vuelven cada vez más complejos, surge una visión sencilla pero audaz: la idea de despertarse al amanecer sobre el horizonte de la ciudad, a pocos pasos de un jardín donde se cultivan frutas y verduras que se comparten con familiares y amigos. Esta idea constituye la base de “ruralidades en azoteas”.
Concepto
Rooftop Ruralities busca crear pequeñas comunidades conectadas mediante el cuidado compartido de espacios naturales cultivados, similares a las dinámicas sociales de los entornos rurales. El desafío principal consiste en lograrlo sin sacrificar las oportunidades y ventajas que ofrecen las grandes ciudades.
Para ello, el proyecto utiliza las cubiertas existentes (naturalmente separadas del plano urbano del suelo) como espacios para la creación de nuevos entornos sociales dentro de la propia ciudad. Los habitantes de este ecosistema elevado tienen la libertad de determinar la escala de su ambiente social en cualquier momento.
Ubicación
La cubierta, a menudo denominada la “quinta fachada”, continúa siendo un espacio infrautilizado en muchos edificios, a pesar de su importancia dentro de los Cinco Puntos de la Arquitectura Moderna de Le Corbusier. En ciudades como Madrid, las cubiertas representan más de 60 km² de espacio potencial que podría convertirse en una parte significativa de las políticas verdes y sociales de la ciudad sin consumir suelo adicional, uno de los recursos más valiosos de la urbe.
La transformación de la quinta fachada no solo crearía nuevos entornos comunitarios, sino que también mejoraría el aislamiento térmico y la inercia térmica de los edificios existentes. Al mismo tiempo, ofrecería a los residentes la posibilidad de caminar sobre el horizonte urbano rodeados de vegetación y espacios verdes abiertos.
Contexto
El proyecto se sitúa en la cubierta del conjunto residencial modernista “Complejo Residencial del Parque Calero”, conocido comúnmente como “Las Colmenas de Madrid”. El lugar es emblemático para la metrópolis, aunque podría aplicarse a muchos otros contextos urbanos.
El conjunto habitacional fue construido originalmente para familias desplazadas desde La Ventilla, un asentamiento habitado en gran parte por migrantes procedentes de regiones rurales de España. Su traslado fue consecuencia de la ampliación del bulevar “Paseo de la Castellana”, uno de los principales ejes urbanos de la capital. En este sentido, el proyecto reconecta simbólicamente la ciudad con las identidades rurales que alguna vez contribuyeron a su crecimiento.
Situación
La organización del lugar consiste en jardines de cultivo alternados con zonas de césped, cada uno asociado a una unidad residencial compacta. La vegetación desempeña el papel principal en la configuración de la atmósfera arquitectónica, mientras que únicamente se introducen un número limitado de elementos arquitectónicos predefinidos: las unidades habitacionales.
Este enfoque crea la percepción de un paisaje rural sobre el horizonte urbano. Una de sus principales ventajas es el reducido impacto ecológico y económico de la intervención, haciéndola adecuada para modelos de vivienda social que involucran activamente a los residentes en la formación y evolución del entorno arquitectónico.
Unidad residencial modular
Cada vivienda ocupa menos de 25 m² y está compuesta por tres módulos estructurales de aproximadamente 2,70 × 2,70 metros. La lógica estructural define las tres zonas domésticas principales: un área privada y convertible destinada al descanso y trabajo; una zona de servicio que contiene el acceso, el baño y el almacenamiento; y un espacio de estar semiprivado que integra la cocina y el salón. Un aspecto clave de la organización funcional es la proporción universal de los espacios, permitiendo que puedan adaptarse a una amplia variedad de usos según las necesidades personales de los habitantes.
Estructura y fachada
Las unidades habitacionales están construidas mediante marcos de madera laminada encolada y forjados de madera laminada cruzada. El sistema estructural ligero mejora el transporte, la instalación y la eficiencia constructiva, al mismo tiempo que reduce el impacto ambiental del edificio durante todo su ciclo de carbono.
La envolvente está diseñada principalmente para responder al clima de Madrid y minimizar el sobrecalentamiento. Los voladizos de cubierta cuidadosamente dimensionados proporcionan sombra durante el verano, permitiendo al mismo tiempo la entrada de luz solar y el calentamiento pasivo durante el invierno. La cubierta y la fachada están compuestas principalmente por paneles de aluminio aislados que reducen la ganancia térmica solar.
La fachada principal incorpora tres grandes aperturas equipadas con persianas exteriores ajustables y plegables, permitiendo a los habitantes regular el sobrecalentamiento, la exposición excesiva a la luz y la privacidad.
Interior
El interior enfatiza la estructura de madera vista, que actúa como separador espacial entre las tres zonas funcionales. Toda la vivienda se organiza en un único nivel para mantener una relación continua con el espacio exterior y eliminar barreras físicas entre las áreas principales.
Un elemento importante de la solución funcional es el mobiliario convertible cama-escritorio. Mediante el movimiento de elevación y descenso de la cama, la atmósfera y el uso de la habitación se transforman completamente, permitiendo que las funciones domésticas principales sean plenamente accesibles desde el nivel del suelo.
Materiales
La unidad habitacional está compuesta principalmente por aluminio, madera y vidrio. Los criterios de selección de materiales están directamente influenciados por el contexto específico del caso de estudio: la cubierta de un bloque residencial existente en Madrid.
Los materiales elegidos son ligeros, prefabricados, fáciles de transportar y adecuados para métodos de construcción en seco, algo esencial tanto desde el punto de vista logístico como de viabilidad. La fuerte exposición solar del lugar también requiere materiales duraderos y reflectantes capaces de reducir la absorción de calor.
Las técnicas constructivas son intencionadamente simples y estandarizadas para reducir el impacto económico y permitir formas de autoconstrucción (una conexión simbólica con las políticas históricas de vivienda social en España durante mediados del siglo XX). El sistema de construcción en seco también permite un montaje y desmontaje relativamente sencillo de las unidades habitacionales, así como la posible reutilización de los materiales de construcción.
Resultado
Rooftop Ruralities propone una nueva forma de vida urbana que combina las cualidades de la vida rural y metropolitana dentro de un único entorno. El proyecto busca reconectar a los habitantes con la naturaleza, fortalecer el sentido de pertenencia y crear espacios capaces de favorecer relaciones sociales significativas, permaneciendo al mismo tiempo integrados en las oportunidades y la infraestructura de la ciudad contemporánea.
De esta manera, la cubierta deja de ser un espacio inutilizado: se convierte en un nuevo horizonte urbano para la vida colectiva por encima de la densidad y el ruido de la metrópolis.